
Los últimos avances en la causa que lo incriminan
penalmente en la
malversación de fondos
publicitarios de la administración porteña fueron la gota que rebalso el vaso. Ya los compañeros y amigos de
"Goyo" estaban preocupados por sus últimos problemas de salud, su poco peso, y una licencia que lo tuvo afuera durante algún tiempo. A su regreso al trabajo tuvo que soportar varios allanamientos en dependencias de la jefatura de gobierno porteña y otras sedes relacionadas. Según la denuncia de la legisladora de la
Coalición Cívica,
Rocío Sánchez Andía, la
Secretaría de Comunicación Social asignó la colocación de publicidad y trabajos de diversa índole a empresas de familiares y allegados mediante contratación directa y por un total cercano a los
$ 20 millones. Lo cierto es que
Gregorio no toleró la presión de esta cuestión que lo ponía en la lista de los salientes en los próximos meses y se pegó un tiro el domingo a la noche. El caso sigue siendo investigado por el juez de
Instrucción en lo Criminal N° 6, Gustavo Pierretti.
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